jueves, 9 de marzo de 2006

Paseo con detalles

En el libro El Paseo, de Robert Walser, aparecen unos detalles que me gustaría comentar. El primero se produce cuando el paseante va a comer a casa de la señora mayor. La señora le hace la broma que no puede parar de comer. Broma horripilante, si te paras a pensarlo. Otro detalle pasa cuando habla con el sastre y le dice que los vestidos que hace no le quedan bien. El sastre le responde que tiene clientes, personas respetables dentro de la sociedad, a los que sus vestidos sientan a la perfección. Un tercer detalle es el dinero que el paseante recibe de un grupo de damas acomodadas. Es como si Walser hubiese hecho aparecer en El Paseo sus sueños y sus pesadillas. Si eres poeta pobre, la donación de un mecenas es un sueño. Que alguien te haga comer hasta reventar es una pesadilla, aunque estuvieras hambriento. Que a ti no te sienten bien ropas que a otros les van perfectamente también es una pesadilla, y muestra el temor a no estar bien integrado en de la sociedad; es la más kafkiana de las escenas, y la aseguraríamos influida por Kafka, si no fuese porque Walser fue antes; Kafka le veneraba, y no es difícil entender porqué. Un breve paseo que nos da acceso al tuétano de los sueños (y pesadillas) de un hombre.

No hay comentarios: