He acabado Marca de Agua. Está maravillosamente escrito y me ha encantado leerlo. Me moría de ganas de continuar leyendo: es bueno y tiene interés, es un tributo de amor a Venecia; pero... hay una cosa que falla. ¿Dónde están las personas? Una ciudad puede ser muy bonita, puede tener una gran arquitectura, pero su pulso son las personas que se encuentran allí, vivan ahí o estén de paso. De eso no hay ni rastro en el libro. Quiero decir personas que aparezcan con cierta profundidad. ¿Es que no conoció a nadie que valiese la pena allí? ¿No le acompañó allí nadie que mereciese ser recordado? ¿Es que no compartió la ciudad con nadie? (La comparte con nosotros, los lectores, claro) Los lugares son las personas. Sin personas, este escrito es sólo un maravilloso juego intelectual, muy bonito, pero frío como las piedras que tanto le fascinan. Pero son piedras, no personas.
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viernes, 14 de abril de 2006
miércoles, 12 de abril de 2006
Música acuática
Este Joseph Brodsky me está dejando de piedra. Escribe un libro donde no pasa nada ni hay nadie. Pero crea un personaje mucho más poderoso que cualquier persona de carne y hueso: Venecia. Está creando el personaje de la ciudad, con sus canales y puentes, cúpulas, cornisas y palazzos. Incluso con su niebla. Y eso lo hace escribiendo a partir de sí mismo, sin ninguna otra anécdota que su recuerdo de la ciudad y sin otro bagaje que su capacidad para engarzar palabras, como quien engarza cuentas en un collar.
martes, 4 de abril de 2006
Venecia
Joseph Brodsky ha llegado a Venecia. Estoy leyendo Marca de agua. Es fácil comprender porque este autor está en la lista. Humor, calidad y sentimiento se combinan para hacer muy interesantes estas páginas. La pequeña anécdota de la-única-persona-que-conocía-en-la-ciudad es muy curiosa.
Y Venecia, ciudad que parece tener un pacto de sangre con los poetas. Ciudad de enamorados, ciudad de turistas, pero, sobretodo, ciudad de artistas. Brodsky no es diferente y también él caerá prisionera de su embrujo.
Me encanta viajar a través de los libros, y sé que me encantará acompañar a Brodsky en sus diecisiete visitas a Venecia.
Y Venecia, ciudad que parece tener un pacto de sangre con los poetas. Ciudad de enamorados, ciudad de turistas, pero, sobretodo, ciudad de artistas. Brodsky no es diferente y también él caerá prisionera de su embrujo.
Me encanta viajar a través de los libros, y sé que me encantará acompañar a Brodsky en sus diecisiete visitas a Venecia.
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