jueves, 27 de abril de 2006

Lectores

Aprovechando la excusa de Sant Jordi, asistí a una charla al aire libre organizada por Televisió de Girona que se titulaba Parlem de llibres (Hablemos de libros). Estuvieron Gerard Quintana, Martí Peraferrer, Martí Gironell y Anna Maria Geli.

Todos ellos son grandes lectores, pero quizá el más entusiasta fue Gerard Quintana. Fue el que habló más. Habló de cuando era pequeño y Girona se inundó y tuvo que ir a “salvar libros” a la librería de su tío. Eso para él confirió a los libros una aura especial, el hecho de tener que “salvarlos”. (Me pregunto que habría pasado de hubiera tenido que ir a salvar lencería, que es lo que se dedica la tienta contigua a la librería de su tío...) Dijo que de pequeño quería ser escritor y que veía más difícil escribir un libro que hacer un disco. Habló con auténtica pasión de La vieja sirena, de José Luís Sanpedro, maravillándose que por 10€ algo así pueda estar al alcance de cualquiera. También dijo que le había marcado En el camino, de Jack Keruac, libro que a mi no me gustó nada y que dejé.

El segundo que más habló fue Martí Peraferrer. Dijo que él no lee para entretenerse, sino para sacar tajada, de los libros, tajada que después se puede traducir en un montaje teatral (es director de teatro). Dijo que lee muchas biografías. Habló del libro de Paul Auster Creí que mi padre era Dios, libro que según el autor es una recopilación de historias provinentes de los oyentes de un programa de radio. Según Martí, todas las historias son inventadas por Auster, porque todas las historias son del mismo estilo y no cree que todo América invente en el mismo estilo. Y él ha estudiado el libro a fondo, incluso creó un montaje teatral a partir de él. También mencionó un clásico de nuestra infancia y que muchos recordamos con nostalgia: El zoo d’en Pitus (El zoo de Pitus).

También habló bastante Martí Gironell. Lee novela histórica, quizá porqué las novelas medievales li recuerdan a su pueblo, Besalú. Dijo que un libro que había impresionado mucho fue El Rey Lear, de Shakesperare, que tuvo que leerse cuando estudiaba. Lo hizo cinco veces: dos en catalán, uno en castellano y dos en el original en inglés antiguo. También recomendó mucho la poesía de Joan Margarit.

Finalmente la que habló menos fue Anna Maria Geli. Dijo que suele leer cuando está cabizbaja, y que lee mucha poesía. Dijo que los libros que más la habían impresionado son libros académicos, pero no quiso dar ningún título.

La nota de color la puso un niño de diez años de entre el público, Eduard, que dijo que estaba leyendo un libro del Capità Calçotets (el Capitán Calzoncillos), cosa que interesó mucho a los oradores.

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