Ahora se ve que está de moda esto de liberar libros en lugares públicos. Incluso hay una página web que se dedica a ello: te dan un número y tu “liberas” el libro que quieres donde quieres; gracias al número se puede seguir la trayectoria del libro... Una idea tan romántica como tonta. Yo no liberaré ningún libro, jamás dejaría un libro a la intemperie; prefiereo dar los libros que ya no me gustan a la biblioteca... Eso no quita que me gustaría mucho encontrar uno, a ser posible un clásico inencontrable…
domingo, 23 de abril de 2006
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