jueves, 18 de mayo de 2006

Equitán

El lai dedicado a este rey no es tan complejo como el anterior y no tiene elementos sobrenaturales. Una cosa no varía: el amor absoluto entre los dos amantes, su rechazo a ir con otras personas, rechazo que puede llegar a hacerlos planificar un asesinato... (En ese mundo no existía el divorcio.)

Algo que enciende mi curiosidad es eso de hacerse sangrar como remedio a todos los males. Me parece una salvajada, como lo de las sanguijuelas que le aconsejan a Fabricio en la otra novela para que le baje la hinchazón de la cara. ¿Hacerse sangrar?¿Sanguijuelas? Qué horror. Qué primitivo. Donde haya una aspirina...

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