Robert Walser tuvo muchos trabajos. Cuando había ahorrado un poco, dejaba el trabajo que tuviese en aquel momento y se dedicaba a escribir. Sus libros no tuvieron ningún éxito, y la incomprensión con la que se topó le acabó recluyendo en un manicomio. Allí pasó, sin querer escribir (porqué decía que sólo se podía escribir en libertad), los veinte últimos años de su vida. Era suizo. (Es el único escritor suizo que conozco.) Escribía en alemán, y en un buen alemán, no en dialecto.
De todo eso y mucho más habla en Paseos con Robert Walser, que escribió Carl Seeling. Era la única persona que iba a verlo en el manicomio en que estaba recluido. Se le daba permiso para pasear con él. A tenor de lo que explica Walser, como habla y piensa, me pregunto qué hacia, en el manicomio.
Otra cosa que se ve leyendo este libro es que Walser era un gran paseante. Hizo grandes caminatas a lo largo de su vida. Quizá este caminar tanto solo en vez de relacionarse es lo que indica que no estaba bien. De estos paseos extraía temas para sus libros, material.
Actualmente su libro El Paseo va por la quinta edición en la editorial Siruela.
No recuerdo cuando empecé a interesarme por este escritor. Pero mi interés ha ido en aumento. Estaba tan solo... Esta soledad se nota leyendo sus libros, pero él casi no es consciente de ello. Hasta podríamos decir que busca el aislamiento, que estar aislado es su manera de estar en el mundo.
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